lunes, febrero 20, 2017


Sobre la Coordinación Nacional de Literatura

Por amor a la precisión intelectual, como diría Octavio Paz, aquí mis respuestas al diario Excélsior sobre la Coordinación Nacional de Literatura:
1. ¿Cómo calificarías el desempeño que actualmente tiene la Coordinación?
--Me es incómodo ponerme en el plano de supervisor de una oficina gubernamental, y no estoy al tanto de todo lo que ahí se hace. Sólo puedo hablar a partir de mi experiencia con la Coordinación de Literatura, que ha sido contrastante. Primero, un incidente que aún ahora no entiendo: se me invita a ser jurado de un premio nacional y ya casi con los trabajos en la puerta de mi casa se me avisa que siempre no, que hubo un cambio de planes, lo que me pareció una grosería. Luego, al intentar conversar sobre esto con el coordinador encuentro que hay muchos muros para contactarlo y que incluso su cuenta en Twitter era una torre de marfil, inaccesible para los mortales. En otras administraciones, lo primero hubiera sido una disculpa directa, una llamada telefónica cálida, por lo raro de la situación... Acá no hubo nada de eso. Es extraño que un funcionario público tenga esas disfunciones sociales, que no sienta la necesidad de dar explicaciones, como si estuviera más allá del bien y el mal. Lo contrastante, digo, es que no obstante ese desencuentro con el coordinador se me han girado invitaciones para diseñar paseos literarios, e incluso volví a ser llamado a ser jurado y esta vez no hubo contratiempos. Si con el coordinador no hay entendimiento alguno, parece ser que las otras piezas de esa oficina gubernamental están trabajando bien.
2. ¿Cuál tendría que ser el papel que debe jugar la Coordinación?
--En un mundo de egos, como es el de los escritores, el papel de una coordinación de literatura, entre muchas, es fungir como árbitro en la contienda. Por ejemplo, en cuanto a la conformación de los jurados, buscar una tripleta disímil, sin afinidades, para no entregar el premio a una camarilla. Ocurre mucho que el amigo quiere premiar al amigo o que los de un grupo buscan quedarse con el galardón. Eso puede evitarse, como ya dije, en la conformación de un jurado plural. Del mismo modo, los ciclos o las presentaciones de libros deben hacerse desde una perspectiva plural. Creo que esa es la palabra, plural: que el paisaje de lo que se mueve en una Coordinación de Literatura sea amplio, una muestra representativa de lo que se escribe en el país. No una sola voz, o un grupo de voces afines.
3. ¿Consideras que se trata de un problema de la institución o de quien la dirige?
--No sé si hay un problema. Como dice Laurence Sterne: todos vemos la nariz propia más grande que la del vecino porque la vemos desde otro punto de vista. Acá veo que muchas cosas funcionan, más allá de que el coordinador del área no quiera tratar con algunos de nosotros o nos tenga bloqueados en su cuenta de Twitter. Para el próximo domingo tengo programado un paseo literario en la Plaza de Santo Domingo... Esto me lleva a pensar que sus querellas personales no influyen en la programación de actividades.
4. De acuerdo con la agenda del coordinador, éste sólo asistió a 17 de los 139 actividades que la Coordinación de Literatura realizó en 2016 ¿qué te dice ese dato, es necesaria la presencia del coordinador en las actividades que organiza?
--Puede estar o no estar. Eso no me parece relevante. Si sabe delegar, si la maquinaria no depende de un solo individuo, para mí las cosas no van del todo mal. Recuerdo que en un homenaje en el que me tocó participar, a la hora de la foto oficial sentí el codazo de una funcionaria para abrirse campo, que sentía la obligación de aparecer en la imagen. Esa necesidad de ser visto, acaso por aquello de que el que se mueve no sale en la foto, es una excentricidad de los políticos.

Febrero 2017

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